El verano es el gran momento para hacer compota de mirabeles ya que su corta etapa de recolecta, 15 días a partir de mediados de julio, hace que nuestro frutero se inunde por completo.
Esta fruta me resulta muy delicada, tanto por su sabor dulce y suave, como su fugaz aparición en los supermercados de Galicia. Con un color amarillo dorado con pintas rojizas, una vez madura y un tamaño superior a una cereza, llegó al municipio de O Rosal en 1935 desde Alemania y gracias al alcalde de la parroquia y se fundó la primera fábrica de conservas vegetales de Galicia en el año 1937.
Contiene un 80% de agua, rica en fibra, vitaminas hidrosolubles y liposolubles. Minerales como el potasio y el magnesio. Además de pectinas y fructosa.
Ingredientes para 4 raciones:
♥ 4 tazas de mirabeles deshuesados
♥ 1/2 taza de macadamia
♥ 1/2 taza de agua
♥ pizca de sal marina sin refinar
♥ 1/2 ramita de canela
♥ ralladura de 1 naranja
♥ 1 rodaja fina de jengibre
Preparación:
- Cocer la fruta junto con los demás ingredientes, excepto la nuez, a fuego lento durante 40´.
- Apagar el fuego, añadir las nueces y triturar.
- Servir a temperatura ambiente o en frío.
Notas:
- Los colores de los alimentos también nos sirven como referencia para identificar a qué órgano está relacionado. Así pues, el color del mirabel nos indica que incide en el páncreas y en el intestino delgado aportándonos concentración, orden y sentido práctico.
- A pesar de englobarlo con la etiqueta de postre, cuando hablo de postres me refiero a cualquier plato de sabor dulce o agridulce como: cremas, pasteles, tartas, yogures, galletas, bombones, etc… cuyo objetivo no es ser ingerido al final de las comidas, ya que de ser así causaría fermentaciones y posterior debilidad digestiva. (Consultar la entrada de combinaciones de alimentos para ampliar la información: Combinar alimentos)