LO QUE PASA SI TENGO SIBO

Se llama SIBO al sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado por sus siglas en inglés Small Intestinal Bacterial Overgrowth. Y es una acumulación de microorganismos que han crecido de manera anormal en un lugar que no está destinado a tanta cantidad de bacterias. Porque su lugar de «residencia» es principalmente el intestino grueso.

¿Qué pasa si tengo SIBO?

Lo que pasa es que, al tratarse de una disbiosis, hay que tratar sí o sí porque genera:

  • Deficiencias en nutrientes de vitaminas y minerales por daño en las microvellosidades que pueden causar anemia, deficiencia de vitaminas A y D, heces grasas, pérdida de peso,…
  • Daño en el revestimiento intestinal, creando un intestino permeable en el que se rompen las uniones de la barrera intestinal y permiten el paso de sustancias potencialmente nocivas al medio externo. Este tipo de alteración compromete al sistema inmune dejándolo muy reactivo, favoreciendo el desarrollo de respuestas inmunitarias exageradas como alergias, intolerancias,… Una amenza seria para nuestra salud.
  • Malestar digestivo, como gases, flatulencias, hinchazón, dolor, eructos, distensión,… fruto de las propias bacterias alimentándose de los alimentos que ingerimos y que generan ácidos y gases como: diósido de carbono, hidrógeno, metano, sulfuro y sulfuro de hidrógeno.
  • Alteraciones en el tránsito como estreñimiento, diarrea o ambas. En la mayoría de los casos está presente la diarrea con malabsorción de grasas (esteatorrea) que origina unas heces blanquecinas y malolientes. Pero también puede provocar estreñimiento o alternancia de ambos.
  • Síntomas neurológicos y cognitivos. Las bacterias excretan ácidos que, en cantidades elevadas, pueden provocar síntomas neurológicos y cognitivos como: dolor de cabeza, niebla mental, cansancio, fatiga crónica, etc.

¿Qué pasos debería seguir si creo que tengo SIBO?

  1. Lo primero, es observar la clínica. Tus síntomas son clave para determinar el tratamiento. Puede que haya una celiaquía no diagnosticada, una falta de enzimas digestivas, una enfermedad inflamatoria. Pero si quieres, puedes empezar haciendo un test de aire expirado o un test de anticuerpos en sangre y esperar resultados antes de descartar otras patologías.
  2. Los antibióticos de amplio espectro son el tratamiento de primera línea para el SIBO. Sin embargo, personalmente no son mi primera elección. No puedo negar el perfil de efectos secundarios de los antibióticos y el SIBO puede reaparecer sino se trata de forma integral.
  3. Alimentación y estilo de vida. Un estilo de vida antiinflamatorio es esencial, acompañado de una dieta específica dependiendo del tipo de síntomas. La intervención nutricional se puede hacer con: dieta paleo, ceto, SCD, baja en FODMAP, baja en histamina, baja en compuestos azufrados… , o también una combinación entre varias.
  4. Los herbáceos funcionan igual o mejor que los farmaceúticos. El aceite esencial de orgénano, el aceite esencial de menta, el ajo y la berberina son los que más utilizo. Una dosis y duración adecuada son clave para un buen resultado.
  5. Los probióticos son necesarios para recuperar el equilibrio de la microbiota, estimular el sistema inmune y reducir la permeabilidad y la inflamación: Lactobacillus plantarum, lactobacillus casei, bifidus lactis,…
  6. Otros suplementos necesarios son los procinéticos, el magnesio, la vitamina D, las enzimas digestivas, los antibiofilms, bismuto, molibdeno,…
  7. Triglicéridos de cadena media como el aceite de coco.

El abordaje requiere formación y pericia por parte del profesional y un seguimiento durante meses para valorar mejoras o cualquier síntoma que pueda afectar al resultado buscado.

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